Seguridad Sistemática, de Hermanos Lacasa

El método contraintuitivo de 8 semanas para pasar del bucle de la ansiedad al bucle de tu seguridad personal

Seguridad Sistemática: programa de entrenamiento mente<>cuerpo con el Método PsicoInversión®, guiado por la psicóloga Rocío Lacasa.

15 minutos al día. La próxima tripulación sale en diciembre.

Rocío e Íñigo Lacasa

Rocío e Íñigo, los hermanos Lacasa

Rocío Lacasa
Psicóloga colegiada, más de 20 años de consulta

«Rocío, creo que me estoy volviendo loco»

Me lo dijo mi hermano un día de agosto de 2006. Y añadió:

Yo sabía que era ansiedad, y se lo dije con todas las letras:

Le alivió. Unos minutos.

Los meses siguientes probamos juntos todo lo que yo había aprendido en la carrera y en los másteres. Y no eran ocurrencias: eran las técnicas mejor valoradas, las que más estudios tienen detrás.

Pasaba algo que no tenía ningún sentido. Cada técnica le daba un respiro, y al poco la ansiedad volvía. A veces, más fuerte.

Una profesional puede cerrar un caso que no avanza. Una hermana no cierra a su hermano.

Rocío e Íñigo de niños, ella abrazándole delante de una puerta
Íñigo y yo, muchos años antes de aquel agosto. Ya entonces no le soltaba.

Lo que descubrimos en casa

Así que montamos un laboratorio en casa. Yo hacía de científica, y él de conejillo de indias, el más cabezón que he conocido.

Empecé a cuestionar cosas de mi propia profesión que hasta entonces daba por buenas. Cruzamos ideas de disciplinas que casi nunca se hablan entre ellas, y tiramos a la basura mucho más de lo que guardamos.

Con los años entendí por qué fallaban. Casi todas miraban a lo que cambia de una persona a otra: el síntoma, el contenido del miedo, la historia de cada cual.

Lo que encontramos mira a lo que no cambia. Debajo del pánico, de los pensamientos que no paran, del miedo a la gente o de una obsesión, está el mismo malentendido.

Lo que es igual en todo el mundo se puede enseñar a un grupo entero.

El giro llegó cuando probamos algo que iba en contra de lo que recomiendan muchos manuales. Algo que a cualquiera le habría parecido un error.

Ahí lo vimos: la ansiedad nos había estado engañando a los dos.

«Ahora ya no me asustan los síntomas físicos ni los pensamientos.»

Hago las mismas cosas pero mejor y disfrutando más. La mejoría fue enorme y estoy encantada de poder vivir con mucha más calma y seguridad.

Rosa María

Yo lo vi desde fuera. Lo que era vivirlo te lo cuenta él.

Íñigo Lacasa
Vivió la ansiedad por dentro durante más de una década

Mi historia con la ansiedad

De los 9 a los 19 años

Mi primer ataque de pánico fue a los 9 años.

El segundo, a los 19. Y ese ya no se fue.

Se instaló como una sombra alargada que me acompañaba a todos lados.

Por fuera, no se notaba. Por dentro llevaba un nudo en el pecho y otro en el estómago que no se iban nunca.

Me mordía las uñas hasta sangrar mientras los demás hablaban.

Me inventaba excusas elaboradas para no ir a cenas, a fiestas, a cualquier sitio con gente.

Y lo peor es que QUERÍA ir. Quería brillar. Sabía que tenía algo que dar... y me quedaba en casa contando mentiras.

Me despertaba a las dos de la tarde, destrozado, después de noches sin pegar ojo.

¿Y mi familia?

Pensaba que yo era un chico vago y rebelde. Que me faltaba madurar.

Mis amigos me decían que no analizara tanto. Como si fuera un botón.

Nadie se daba cuenta de que estaba fatal. Y yo hacía todo lo posible para que siguiera siendo así.

Y había algo peor, que no me atrevía a contarle a nadie. Pensamientos que me cruzaban la cabeza sin avisar y que me asustaban por lo que podían decir de mí. Llegué a pensar que algo en mí no funcionaba.

¿Conoces ese impulso absurdo de saltar que a veces aparece al asomarte a un balcón? A mucha gente le ha pasado. Lo notas, te extraña y sigues con tu día.

A mí se me quedaba pegado.

La búsqueda

Así que hice lo que hace cualquiera: buscar la solución.

Empecé de adolescente, con una psicóloga que me dio una tabla para apuntar mis pensamientos y rebatirlos. La rellené como un buen alumno.

¿Resultado?

Más ansiedad, más obsesión y más ruido mental.

Después vinieron otros psicólogos. Coaches, médicos, nutricionistas, fisioterapeutas, osteópatas.

Libros de autoayuda de los serios y de los cantamañanas, que por entonces no sabía distinguir.

Lo único que no probé fueron las pastillas. Y no por sabiduría... me daban miedo. Sin más mérito que ese.

Algunas cosas funcionaban unos días. Otras me dejaban peor. La ilusión del lunes... y la frustración del jueves.

Llegué a saber de ansiedad más que algunas de las personas a las que pagaba por quitármela. Y seguía igual.

Entonces saqué la única conclusión que parecía lógica:

«Si a todo el mundo le funciona y a mí no... el roto soy yo.»

Hubo días en que pensé que sería mejor morirme y ya está. No porque quisiera morir. Porque estaba agotado de vivir así.

La noche que dije basta

Una madrugada, en mi habitación, estaba buscando en internet otra explicación para lo que me pasaba.

Y de repente me vino una imagen nítida.

Yo, encerrado de por vida en un psiquiátrico. Con una camisa de fuerza, en una habitación acolchada. Gritando.

Lo peor no era la imagen. Era la sensación de que podía ser irreversible.

Ese terror me hizo espabilar como nada en mi vida. Me sentí tan HARTO... que tomé una decisión. Iba a encontrar la salida como fuera. Sin atajos, sin quejas y sin autoengaños.

Y supe que no lo iba a hacer solo.

Lo que encontramos mi hermana y yo te lo explica ella.

Rocío Lacasa

El gran malentendido de la ansiedad

Te propongo una escena. Seguro que has vivido alguna versión de ella.

Es de noche y vas por el pasillo de tu casa sin encender la luz. En el suelo, junto a la puerta del baño, hay algo largo y enroscado.

Una serpiente.

Un pasillo a oscuras con lo que parece una serpiente enroscada en el suelo

Antes de que pienses nada, tu cuerpo ya ha saltado hacia atrás. El corazón a mil y las piernas temblando, listas para correr.

Fíjate en una cosa: ese salto está bien hecho. Tus ojos han visto una forma sospechosa y tu cuerpo te ha protegido en medio segundo. Es un sistema sano haciendo su trabajo.

Ahora alguien enciende la luz.

El mismo pasillo con la luz encendida: en el suelo hay un cinturón de albornoz

Lo que parecía una serpiente era el cinturón del albornoz. Un trozo de tela.

Nadie ha tenido que convencer a tu cuerpo de nada. No has respirado hondo ni te has repetido ninguna frase. El corazón baja solo, en cuanto ves lo que hay.

Con la ansiedad pasa exactamente esto. Solo que la serpiente no está en el suelo.

A quien tiene pánico le aparece como una sensación en el pecho. A quien no para de pensar, como una idea que vuelve a las tres de la mañana. A quien le asusta la gente, como una cara seria en mitad de una reunión. Y a quien tiene obsesiones, como una imagen que asusta precisamente porque va contra todo lo que es.

Cambia de qué está hecha. La serpiente es la misma. Tu sistema mente<>cuerpo la lee con poca luz, como una amenaza, y responde en consecuencia.

No porque algo esté roto en ti, sino porque estaba oscuro.

A esto lo llamamos el gran malentendido de la ansiedad. Todo lo que haces sin que nadie lo vea empezó así: con algo enroscado en el suelo y la luz apagada.

Por qué lo que haces para calmarte la mantiene

Ahora imagina que nadie enciende la luz.

Te quedas en el pasillo con la serpiente delante, y haces lo que haría cualquiera: la pisoteas y le das patadas. Con cada patada, la tela se mueve. Y al moverse, parece más viva.

Cuantas más patadas, más serpiente.

O haces lo contrario: sales corriendo, cierras la puerta con llave y ya no vuelves a pasar por ese pasillo. La serpiente se queda ahí dentro, intacta. Y ahora tienes un pasillo que evitar.

O llamas a los bomberos para que vengan a sacarla. Alguien que te diga que no pasa nada. Respiras... hasta la noche siguiente.

Luchar o huir. Ante una amenaza, el cuerpo conoce esas dos salidas, y las dos dan por hecho lo mismo: que ahí hay una serpiente.

Pero luchar y huir son solo dos maneras. Mira estas otras, porque seguramente las conoces bien.

Analizarla. Averiguas qué especie es, si es venenosa, por dónde salir si se mueve. Cuanto mejor la describes, más real se vuelve. Pensar sobre la serpiente a oscuras no es encender la luz. Es describirla mejor sin verla. La tabla de pensamientos que le dieron a Íñigo de adolescente, para apuntarlos y rebatirlos, era exactamente esto, y por eso le dejó con más ruido del que tenía.

Darle vueltas. Repasas qué hiciste para que apareciera y qué pasará si vuelve mañana. Una vuelta más, por si esta vez das con la salida.

Aceptarla. «Vale, hay una serpiente, la dejo estar y respiro.» Suena sabio. Pero sigues creyendo que hay una serpiente, solo que ahora compartes el pasillo con ella.

Pensar en positivo. Te imaginas que es una serpiente inofensiva, o que se irá sola. En tu cabeza sigue siendo una serpiente.

Exponerte. Te quedas a su lado hasta acostumbrarte. Con suerte aprendes a convivir con una serpiente. La tela sigue sin verse.

Buscar técnicas. El mejor palo para serpientes, el método más nuevo, el curso más completo. Y cada palo nuevo te confirma lo mismo: si necesitas un palo, es que hay una serpiente. Esto valdría también para este programa si lo usaras como un palo más. Por eso aquí no te vamos a dar un palo.

Y luego están los gestos pequeños, los que casi no se ven. Tomarte el pulso. Repasar la conversación de ayer. Inventar una excusa para no ir. Volver a comprobar la puerta.

Fíjate en lo que tienen en común. Todas obedecen a la misma orden: «hay una serpiente, haz algo con ella».

Lo que pasa cada vez que obedeces

  1. AhoraTe alivia. El corazón baja, respiras, pasa el momento.
  2. DespuésTu sistema toma nota: si había que hacer algo, es que era una serpiente.
  3. La próxima vezSalta antes, salta más fuerte, y hace falta un poco más para calmarlo.

«Cada alivio de hoy le pone un poco más de miedo a mañana.»

Por eso lo que has probado te aliviaba un rato y luego volvía. No porque lo hicieras mal, sino porque todo se hacía a oscuras y sobre la serpiente.

Y después de tantos intentos llega la conclusión más injusta de todas, la misma a la que llegó Íñigo: «el roto soy yo». No lo estaba. Le faltaba luz.

Quizá te suene esto otro. Ya sabes que la ansiedad no es peligrosa, lo has leído mil veces. Saberlo es que alguien te grite desde la otra punta del pasillo que es una tela. Te lo crees un poco, pero el corazón sigue a mil. Verlo es otra cosa, y verlo lo haces tú.

Qué cambia cuando entiendes cómo funciona

Entonces, ¿qué se hace?

Lo inverso. La ansiedad te pide que hagas algo con la serpiente: vigilarla, entenderla, calmarla o aguantarla. Lo inverso es dejar de hacer cosas con la serpiente y mover la luz.

No la acercas para pelearte con lo que sientes ni para que se vaya. La acercas para mirar otra vez lo que de verdad está pasando: la sensación tal cual, la imagen tal cual. En el programa a esto lo llamamos echar un segundo vistazo.

Eso es una PsicoInversión

Hacer lo inverso a lo que te pide la ansiedad para dejar de alimentarla, y que así emerjan tu calma, claridad y confianza.

Los dos bucles del Método PsicoInversión®

Los dos bucles del Método PsicoInversión: el bucle de la ansiedad y el bucle de la seguridad personal

Por eso ninguna PsicoInversión se parece a nada de la lista de arriba. Son movimientos pequeños y precisos, guiados por mi voz, y la mayoría se practican desde tu sofá. Si te surgiera cualquier duda, Íñigo y yo te respondemos cada día en la comunidad privada del programa.

La ansiedad te da seis órdenes distintas, y cada PsicoInversión es una forma distinta de encender la luz ante una de ellas.

Y como cualquier gesto, se entrena. Al principio tendrás que acordarte de hacerlo. Con práctica, mirar otra vez te sale antes que la huida o la patada.

Ese entrenamiento es Seguridad Sistemática.

Íñigo Lacasa

Cómo es mi vida hoy

Hoy

Hoy mi mañana es aburrida.

Me levanto, le preparo a mi hijo avena con crema de cacahuete y me siento a verle comer. La ansiedad no aparece en esa escena ni una vez.

No es que luche cada mañana y gane. Es que ya no hay pelea.

Me miro las manos y tengo las uñas enteras. Me costó mucho. Pero las tengo.

Sigo diciendo que no a muchas cenas. La diferencia es que ahora el no lo decido yo. Me gusta estar solo, y las cenas a las que voy las elijo con calma: amigos de siempre, o gente nueva que de verdad me interesa. Y las disfruto muchísimo.

Antes me inventaba excusas para no ir. Ahora digo «no me apetece»... y es verdad.

Lo que más me sorprendió fue otra cosa. Yo creía que el final del camino era volver a ser el Íñigo de antes de los 19.

No volví a ser ese. Ya no era la persona de antes. Era mucho mejor.

Al chaval que se mordía las uñas mientras los demás hablaban lo recuerdo perfectamente. Y lo cuento sin ninguna vergüenza, como estoy haciendo aquí.

Mi vida no es perfecta. Tiene cosas buenas y malas, dulces y amargas, como la de cualquiera.

La diferencia es que la luz ya está encendida. Invertí el bucle que alimentaba la ansiedad y ahora alimenta mi seguridad. Y lo he integrado tanto que ya no tengo que acordarme de ninguna técnica. Es, sencillamente, cómo vivo: con calma, claridad y confianza la mayor parte del tiempo.

Ese camino, ordenado en ocho semanas, es Seguridad Sistemática. Rocío te cuenta cómo se recorre.

Rocío Lacasa

Las tres etapas del programa

Lo que vivió Íñigo se puede recorrer en ocho semanas. Lo hemos ordenado en tres etapas.

  1. Iluminar

    El Segundo Vistazo, semanas 1 a 3
    Ilustración de una farola encendida

    Imagina una calle de noche sin farolas. Cada sombra podría ser cualquier cosa, y caminas en tensión, mirando a todas partes. Con la ansiedad pasa lo mismo: con poca luz, tu sistema lee una sensación, un pensamiento o una situación como un peligro. Iluminar es encender las farolas: ves qué era cada sombra y por dónde se sale. Lo entrenas con las dos primeras de las seis PsicoInversiones.

    Dejas de tener miedo a tu propia cabeza. Por primera vez entiendes lo que te pasa, y con eso cae la sospecha que llevabas años cargando en silencio: que algo en ti estaba roto, que podías perder el control en cualquier momento. No era así. Y empiezas a notar algo que hacía tiempo que no sentías: confianza en ti.

  2. Invertir

    La Inversión, semanas 4 a 6
    Ilustración de un timón

    Piensa en un barco con el timón girado siempre hacia el mismo lado: da vueltas solo, sin que nadie lo empuje. Así funciona el bucle de la ansiedad: cada cosa que haces para calmarte le da otra vuelta. Invertir es girar ese timón. Cada giro hace más fácil el siguiente, hasta que el barco navega solo hacia el otro lado, hacia tu seguridad personal. Aquí llegan la tercera, la cuarta y la quinta PsicoInversión.

    La ansiedad deja de decidir por ti. Vuelves a decir que sí a lo que te apetece: un viaje, una cena, una tarde con los tuyos. Y lo haces sin calcular antes por dónde se sale. Un día te das cuenta de que ha pasado solo, sin que nadie te lo haya tenido que recordar.

  3. Integrar

    Fluyendo en P.A.C.E.S., semanas 7 y 8
    Ilustración de un cántaro

    Imagina un cántaro en el que caen tres gotas: una de calma, una de claridad y una de confianza. Fuera son tres cosas que buscas por separado, y cuando consigues una, se te escapa otra. Dentro del cántaro se mezclan, y ya no hay forma de separarlas. Eso es integrar: lo que has entrenado deja de ser algo que recordar y pasa a ser tu forma de responder. Aquí llega la sexta PsicoInversión, y las seis empiezan a funcionar juntas.

    Recuperas tu vida normal, y descubres que es mejor que la de antes. La ansiedad deja de ser el centro: vives tu día y, en algún momento, te das cuenta de que hace tiempo que no piensas en ella. Y con todo ese espacio libre, empiezas a hacer lo que llevabas años aplazando.

Lo que cuentan quienes ya lo han hecho

«Me atreví a desarrollar el proyecto que siempre soñé y ahora estoy navegando libre y con la mejor compañía que puedo tener: yo misma.»

Antes sólo hacía cosas por recuperarme cuando ya había sobrepasado mi límite de agotamiento.

Verónica Manrique

«Me puse en contacto con mi media hermana después de treinta años de incomunicación.»

Temía malgastar un ahorro. He re-encontrado una pequeña fuerza y confianza interna sin expectativas de resultados.

Beatriz Hernández

«Lo recomiendo encarecidamente a todo aquel dispuesto a automatizar un estado de calma, claridad y confianza en su día a día sin tener que aplicar tantas técnicas en el momento.»

Pedro Campos

Qué harás cada semana

Cuatro prácticas que se refuerzan entre sí, igual que las PsicoInversiones, y un mapa en la nevera. Este es tu equipaje como Navegante, que es como llamamos a quienes hacen el programa.

El equipaje del Navegante

  • Ilustración del audio metodológico

    El audio metodológico

    Una vez por semana, unos 60 minutos

    Te explico una PsicoInversión entera: qué haces con la serpiente sin darte cuenta y cómo darle la vuelta.

  • Ilustración de la hipnosis guiada

    La hipnosis guiada

    De lunes a viernes, 15 minutos

    Lo que entendiste en el audio pasa de saberlo a notarlo. Estás presente en todo momento, siguiendo mi voz.

  • Ilustración de la Mente Maestra

    La Mente Maestra

    La comunidad privada, a tu ritmo

    Íñigo y yo entramos todos los días a responder dudas. Y lees a otras personas que describen lo que creías que solo te pasaba a ti.

  • Ilustración del Tipi de la Transformación

    Los Tipis de la Transformación

    En directo conmigo, cada dos semanas

    Por videollamada, con cámara o sin ella, hablando o solo escuchando.

  • Ilustración del Calendario de la Transformación

    El Calendario de la Transformación

    Desde el primer día

    Las ocho semanas, día a día, para pegar en la nevera. El día que llegues sin fuerzas, solo tienes que mirarla.

«Entendí la importancia de la comunidad y de saber que no estás solo cuando hay incertidumbre, confusión o malentendidos.»

He conseguido apaciguar muchas alertas que solo las veía yo y solo yo.

Víctor Vilas

Cuánto tiempo hace falta

Quince minutos al día de lunes a viernes, una hora a la semana para el audio y un Tipi de la Transformación cada dos semanas, que puedes ver después si no llegas al directo.

No te pedimos tiempo nuevo. Te pedimos que una parte pequeña del que ya le dedicas a la ansiedad deje de ir en círculos.

Para quién es y para quién no

Este programa no sería para ti si...

  • Antes de empezar ya te estuvieras preguntando cuándo lo vas a dejar.
  • Esperaras que la primera semana se notara, y si no se notara, lo dieras por perdido.
  • Buscaras algo que hacer cuando aprieta, para olvidarte en cuanto afloje.
  • Quisieras que alguien lo hiciera por ti.

Es para ti si...

  • Estás harto de entender cada vez más y seguir igual.
  • Puedes darle 15 minutos al día durante ocho semanas, y retomarlo si algún día no pudieras.
  • Tienes ganas de aprender algo distinto. No hace falta que te sientas capaz todavía: cada paso te lo damos guiado.

Aquí te acompañamos todos los días. Y el que camina eres tú.

Íñigo Lacasa

Si has llegado hasta aquí, probablemente te has visto en alguna parte de esta historia. En las patadas y las huidas a oscuras, en ese «el roto soy yo» o en el miedo a perder el control.

Yo tardé años en encender la luz, probando de todo y casi siempre solo. Tú no tienes que hacerlo así.

Esto es lo que incluye la próxima tripulación.

La próxima tripulación

Salida en diciembre. Ocho semanas, 10 plazas.

«Lo recomendaría totalmente porque no te vende fórmulas mágicas, no te vende humo.»

Marisa Martín de Ruedas
SalidaDiciembre de 2026
Duración8 semanas
TrayectoDel bucle de la ansiedad al de tu seguridad personal

Navegante

Las ocho semanas completas de Seguridad Sistemática, guiadas por Rocío.

  • 8 audios metodológicos, uno por semana
  • 6 hipnosis guiadas, para escuchar de lunes a viernes
  • La Mente Maestra y los Tipis de la Transformación en directo con Rocío durante 10 semanas: las 8 del programa y 2 más para aterrizarlo todo
  • El Calendario de la Transformación, para seguir las ocho semanas día a día
  • Los audios y las hipnosis se quedan contigo para siempre
1.991 €

Pago único.

14 días de garantía. Y un compromiso: el tuyo.

SalidaDiciembre de 2026
Duración8 semanas
TrayectoDel bucle de la ansiedad al de tu seguridad personal

Navegante + Rocío

Todo lo anterior y, además, Rocío acompañándote de forma individual durante las ocho semanas.

  • 8 sesiones individuales, una por semana, de 60 a 90 minutos
  • Tu caso evaluado y la práctica adaptada a él

Rocío ya no tiene consulta privada. Esta es la única forma de trabajar con ella de forma individual. 3 de las 10 plazas.

3.400 € 5.000 €

Pago único. A partir de enero de 2027: 5.000 €.

14 días de garantía. Y un compromiso: el tuyo.

«Por lo menos yo no había visto nada parecido a él.»

Llevo muchos años con ansiedad y mi experiencia con Seguridad Sistemática ha sido (y está siendo) muy positiva.

José María Lebrero

En cuanto te apuntas, en unos minutos tienes en tu email todo lo que necesitas para empezar.

Para que empieces con más tranquilidad

Si en los primeros 14 días desde que empieza la tripulación sintieras que esto no es para ti, podrías escribirnos y te devolveríamos el dinero. Sin preguntas.

Una garantía no es lo que te va a hacer cambiar. Lo que te va a hacer cambiar es comprometerte con las ocho semanas. Por eso, si no estuvieras en ese punto, preferiríamos que no entraras todavía.

Rocío Lacasa

Si ya no te atreves a ilusionarte

Hay una frase que oigo mucho cuando alguien llega después de años probando cosas: «Esta vez no me quiero ilusionar».

La entiendo perfectamente. La he oído cientos de veces en consulta. Y antes, en mi propio hermano.

Si te has sentado varias veces en una silla que cojeaba y has acabado en el suelo, lo lógico es dejar de sentarte. Te quedas de pie, y así no te caes.

Pero estar de pie todo el día cansa más que cualquier caída. Las piernas se cargan, cada rato se hace más largo, y poco a poco te olvidas de que existen sillas que aguantan.

Lo que fallaba no eras tú al ilusionarte. Era la silla. Casi todo lo que habías probado partía de lo mismo: hacer algo con la serpiente, a oscuras.

Además, hay dos formas de ilusionarse que desde fuera parecen iguales y por dentro son opuestas. Una es esperar que algo te cambie sin que tengas que hacer nada: la pastilla perfecta, el truco definitivo. La otra es saber exactamente qué vas a practicar cada día durante ocho semanas, y con quién.

La primera es la que te ha decepcionado tantas veces. La segunda es la que te propongo.

Y si te preocupa que acabe siendo otro curso a medio terminar, para eso está el calendario en la nevera. Y para eso no lo haces a solas.

No hace falta que te lo creas todo para empezar. Basta con que no te quedes de pie otros ocho meses por si acaso.

Sí, quiero darme esta oportunidad

Preguntas frecuentes

¿Cuándo empieza?

La próxima tripulación sale en diciembre y dura ocho semanas. Hay 10 plazas, y las inscripciones se cierran antes si se completaran.

¿Cuánto tiempo necesito?

15 minutos al día de lunes a viernes para la hipnosis guiada. Una hora a la semana para el audio metodológico, que puedes partir en dos ratos. Un Tipi de la Transformación cada dos semanas, que puedes ver después si no llegas al directo. Y la Mente Maestra, a tu ritmo.

¿Y si no pudiera asistir a un Tipi de la Transformación en directo?

Puedes verlos después, cuando te venga bien. Suelen ser en domingo o en jueves a las 19:00, hora de España. Puedes venir con cámara o sin ella, participar o solo escuchar. Mucha gente en Latinoamérica sigue el programa con las grabaciones.

¿Puedo hacerlo si voy a terapia?

Sí. Seguridad Sistemática es un entrenamiento y convive con el acompañamiento profesional que ya tengas. Cualquier decisión sobre tu terapia es tuya y de tu profesional.

¿Puedo hacerlo si tomo medicación?

Sí. Nadie te va a pedir que dejes ni cambies nada: esas decisiones son tuyas y de tu médico. Lo que se entrena aquí es tu relación con la ansiedad, y eso se puede entrenar tomes lo que tomes.

¿Funciona para mi tipo de ansiedad?

El entrenamiento trabaja sobre la respuesta, no sobre la etiqueta. Da igual que tu ansiedad se note en el cuerpo, en las ideas que vuelven de madrugada, en cómo te mira la gente o en imágenes que van contra quien eres: debajo están los mismos reflejos de evitar, analizar, luchar o intentar calmarte. Y eso es lo que se invierte.

¿Y si a mí tampoco me funcionara?

Es la pregunta más razonable que puedes hacer. Cada intento anterior entrenaba la misma dirección: hacer algo contra lo que sientes. Esto entrena la contraria, y con acompañamiento todos los días. Prometerte resultados sería mentirte. Ponértelo más fácil que nunca para conseguirlos es nuestro trabajo.

¿Cuánto tiempo tengo acceso?

Los audios metodológicos y las hipnosis se quedan contigo para siempre. La Mente Maestra y los Tipis de la Transformación están abiertos 10 semanas: las 8 del programa y 2 más para aterrizarlo todo.

Hice Calma, Claridad y Confianza o Calma Generalizada. ¿Es lo mismo?

Seguridad Sistemática se construye sobre aquella base, y el 80% del contenido es nuevo. La mayor diferencia es el formato: aquello lo recorrías por tu cuenta, y esto lo recorres con acompañamiento, con una comunidad donde Íñigo y Rocío entran cada día y Tipis de la Transformación en directo cada dos semanas. Lo que aprendiste allí sigue siendo válido. Aquí se entrena, se ajusta a tu caso y se lleva más lejos.

¿Hay devoluciones?

Tienes 14 días desde que empieza la tripulación, porque así lo marca la ley. Si los usaras, te devolveríamos el dinero sin problema, y entenderíamos que no encajamos. Por eso no volveríamos a ofrecerte nuestros programas.

Este programa está hecho para adultos que deciden en serio. Lo que vas a aprender en estas ocho semanas puede cambiarte la vida, y queremos a tu lado gente que viene a por eso.

Si tuvieras alguna duda, escríbenos a hola@hermanoslacasa.com y Angélica te apoya en lo que necesites.

Íñigo Lacasa

P.D. Si has bajado directamente hasta aquí, te lo resumo: ocho semanas, 15 minutos al día, y Rocío y yo acompañándote cada día. La próxima tripulación sale en diciembre.

Yo tardé más de diez años en encender la luz. Tú puedes empezar el lunes.

Sí, quiero construir mi seguridad personal

CALMA – CLARIDAD – CONFIANZA